La piel, un órgano sensorial en toda regla

Con sus millones de receptores, la piel es nuestro órgano sensorial más grande. Un contacto lento y atento desencadena la liberación de oxitocina, la hormona de la calma y del vínculo: esto explica que un simple roce pueda relajar profundamente, mucho más allá del músculo.

¿Qué se entiende por «zona erógena»?

Algunas zonas del cuerpo —la nuca, las orejas, la zona lumbar, la parte interior de los brazos— están más densamente inervadas y reaccionan con mayor intensidad al tacto. Estas zonas varían mucho de una persona a otra, y su sensibilidad no tiene nada de exclusivamente sexual: forma parte del mapa sensorial de cada uno.

El masaje sensual: la lentitud ante todo

Mientras que un masaje relajante busca la distensión muscular, el masaje sensual tiene como objetivo despertar los sentidos: caricias ligeras, variaciones de ritmo y presión, y atención a las reacciones del cuerpo. La lentitud es su ingrediente principal: permite que el sistema nervioso abandone el estado de alerta para adentrarse en la sensación pura.

La sensualidad no es sexualidad

Un masaje sensual sigue siendo un masaje: antes de la sesión se establece un marco, se definen los límites y el consentimiento lo rige de principio a fin. En Evadya, cada terapeuta describe con precisión sus servicios en su ficha: es la referencia para saber qué se ofrece y qué no.